Intruders: Cuando los miedos se transmiten
Escrito por Daniel Lobato   
Lunes, 08 de Noviembre de 2010 01:00

 

En los últimos años se ha formado una generación de jóvenes cineastas que han abierto los ojos de la industria española y hacen del cine de género su bandera. Nombres como J.A. Bayona, Eugenio Mira, Guillem Morales, Rodrigo Cortés... todos, ya hayan tenido un mayor o menor éxito con sus prpuestas, tienen clara una cosa: el cine con gran atractivo visual no está reñido con las historias personales.

Juan Carlos Fresnadillo


Dentro de esta generación hay que situar a Juan Carlos Fresnadillo, quizás quien más reconocimiento ha obtenido de todos ellos gracias a 28 semanas después e Intacto. El director tinerfeño se encuentra en plena postproducción de la que será su tercera película: Intruders. El film, que está protagonizado por Clive Owen (Hijos de los hombres, Closer), Pilar López de Ayala (Lope, Sólo quiero caminar), Daniel Brühl (Malditos bastardos, Goodbye Lenin) y Carice van Houten (Valkiria, El libro negro), narra la historia de una niña de once años cuyo cuento, protagonizado por un monstruo imaginario llamado Carahueca, se libera en el mundo real provocando terribles consecuencias para ella y su familia.


Más allá del simple relato de terror

Lo más importante de Intruders es que no es un simple relato de terror, a pesar de lo cual Daniel Brühl lo pasó mal leyendo el libreto cuando le propusieron participar. "Tuve que parar de leer el guión en la página 60 porque estaba acojonadísimo, tenía un miedo... oía ruidos en el tejado y de verdad que me dio muchísimo miedo". Tanto que pensó: "Joder, pues esto va a funcionar bien".


Pero lo dicho, Intruders explora en lo más profundo. Fresnadillo ve en la cinta "una historia sobre la transmisión de los miedos, sobre como de generación en generación transmitimos y damos amor a nuestros hijos pero también transmitimos todos nuestros terrores". Sobre la génesis de unos miedos de los que "a veces somos conductores y eso puede engendrar, puede hacer crecer aún más nuestros propios monstruos. Cada vez pueden de alguna forma convertirse en algo mucho más terrorífico de lo que eran originalmente". Enrique López Lavigne, productor de la cinta (que trabaja codo a codo con Fresnadillo desde Intacto) quería "ahondar en la historia de cómo se crean las fantasías, de donde vienen los sustos, donde vienen las pesadillas".

Incluso desde la dirección artística, espacio reservado en la película para Alain Bainée (que ha trabajado, entre otros, con Jaume Balagueró y Brad Anderson), se apunta en esa dirección: "Lo interesante en este guión es que aunqueparezca una película de miedo, no lo es. Es un thriller psicológico y habla de gente de verdad, y el tema que trata es universal, el miedo al hombre del saco y al mundo del maltrato, esas cosas.

Así, su trabajo es un reflejo de ello: "Me parecía importante que aunque hubiese algunos códigos, por ejemplo este decorado de la iglesia, que es de los pocos que nos dan claves de película de miedo, todo lo demás fuese muy realista, dentro de una escenografía muy trabajada para que la densidad, los colores... todo acompañase la parte dramática, no la parte terrorífica".

Enrique ve Intruders del mismo modo, como "una película más de carácter psicológico pero donde hay muchísima acción física y muchísimos efectos digitales, te obligan a desarrollar una narrativa con más días de rodaje y demás, pues son proyectos de pasión".


Fresnadillo concibe Intruders como "una historia sobre dos familias en dos lugares diferentes, Madrid y Londres, son atacadas literalmente por una especie de intruso que de alguna forma va a contarnos o desvelar como a veces ciertas amenazas o ciertos peligros que aparecen en nuestra vida tienen mucha relación con nosotros mismos, más que con algo que no tiene nada que ver con nosotros".


Construyendo la historia

Una película no se hace en dos días ni se escribe en una tarde. Es un proceso muy largo que puede durar meses, incluso años, con tal de que todo salga a la perfección. Así, Enrique y Belén Atienza (su socia en Apaches Entertainment) empezaron a investigar a partir de "un caso real de un hombre que sufrió un exorcismo de pequeño, que habiéndolo olvidado completamente, siguió una y otra vez de forma cíclica, teniendo en su cabeza la misma imagen, la misma idea de algo terrible que le había pasado". Con esa idea originaria vieron que "la mejor persona para poder canalizar todas estas pequeñas pesadillas del inconsciente era Juan Carlos y le propusimos la idea, basada en un guión de Nicolás Casariego y Jaime Marques".

Pero claro, para ir de aquel caso a la historia que narra Intruders, que afecta a dos familias completamente distintas, una inglesa y otra española, y que quedara un guión complejo y bien elaborado hizo falta un trabajo de mucha "documentación, hablando con religiosos, con psiquiatras, con exorcistas, con gente cercana a las enfermedades de la mente, que muchas veces tienen una línea muy débil entre lo que es la enfermedad, la obsesión y el fanatismo de la religión. Llegamos a conclusiones por nuestra cuenta en un proceso de desarrollo que nos ha llevado más de un año".

En el guión por primera vez no ha participado Fresnadillo aunque sí en el argumento y "estaba muy cerca de la escritura del guión durante todo el proceso", una fórmula que le "apetece seguir cultivando", pues "el hecho de no escribir me ha permitido tener cierta distancia con la historia, con lo cual he podido de alguna forma construir mi propio discurso visual al margen de la narración de la historia y luego fundirlo con lo que aparece enel guión".


Entre Madrid y Londres

Según el director canario: "La historia demandaba de alguna forma abordar un mismo problema, una misma amenaza en dos lugares diferentes y creo que era interesante hacer un contraste entre lo que es la cultura anglosajona y la cultura latina, como ambas culturas se enfrentan a un problema de manera y con un ángulo diferente". De esta forma "también me permitía indagar en mis influencias y por otro lado en mi propia cultura, en la cultura en la que he sido criado. Con lo cual creo que ha sido un lugar cómodo y fácil para llegar a una historia que reflejara un poco la premisa sobre la familia y sobre como transmitimos nuestros miedos".

Titular

A Enrique también le parece "muy interesante ahondar en estas dos historias en que sucede este fenómeno, sucede en dos familias distintas separadas por un mundo entero que es España y el mundo".

El trabajo de la dirección artística tenía también que reflejar todo eso. "En Londres fue complicado porque yo estaba muy obsesionado con ese realismo, pero al mismo tiempo tenía que tener cierto tamaño y retratar la parte burguesa del personaje, aunque es un obrero pero ya de una casta social un poquito alta".


Hay que evolucionar

Una de las mayores virtudes de Fresnadillo es que con cada proyecto intenta aportar algo distinto, evolucionar. Tanto que confiesa tener "la impresión de que con Intruders me gustaría, no cerrar, pero sí ir hacia otro lado ahora. Toda mi indagación en el miedo, en el suspense, se cierra una puerta con Intruders y me apetece abrir una nueva más quizás en un tema más fantástico, explorar de alguna forma otros géneros".

Tras asegurar que de una u otra manera seguirá habiendo misterio y suspense en sus historias, remarca las intenciones de su nueva película: "En esta especie de punto y aparte que quiero hacer en lo que es mi carrera, tenía una deuda pendiente sobre como de alguna manera el miedo tiene que ver con nosotros, con nuestras familias, con lo que nos han contado, con lo que de alguna manera ya viene en nuestra sangre. Y creo que Intruders me permitía precisamente explorar eso y poder contarlo de forma más contundente que en las otras incursiones anteriores".


El casting, claro desde el principio

El proceso de casting es un de "los más apasionantes" para el cineasta, el "ir construyendo la fotografía de los personajes, de la película". Un proceso al que "llegamos cuando ya tenemos una versión más o menos clara de la historia, ahí empezamos ya a discutir cual es el concepto del casting, cual es la foto, cuales son el tipo de interpretación que buscamos, los rostros...".

"El mejor reparto es el que se adecúa a la idea que tienes del personaje". Enrique no tenía dudas: "Desde el principio tuvimos muy claro los actores, esa es la verdad. No es chulería, es que realmente veíamos esta historia a un superhéroe a lo Hitchcock que se iba quebrando y veíamos a Clive Owen en su trabajo en Children of Men o en la película de Spike Lee, Inside Man, y nos pareció fantástico". Fresnadillo coincide plenamente con su amigo y productor: "Clive Owen fue una opción inmediata, necesitábamos a alguien que tuviera el aspecto de un hombre común que de repente es sometido a una situación extraordinaria y terrorífica. En ese sentido, el aspecto un poco de héroe que tiene Clive le venía muy bien al personaje de la familia inglesa".

El personaje de Carice van Houten, actriz que les encandiló cuando vieron en El libro negro y "desde el primer momento fue un nombre que lo pusimos sobre la mesa y realmente la combinación con Clive era fantástica". Con su personaje Fresnadillo "buscaba un cierto contraste en la propia familia inglesa, por esta cosa que me parecía curiosa en la película de gente sin raíces y decidimos que fuera una mujer que dentro de Inglaterra es una inmigrante, una holandesa que vive en Londres y que se ha casado con este señor, pero de alguna manera ella no pertenece a ese sitio".

Para la parte española del reparto, los personajes también tenían cara desde un principio. "Soy un fan absoluto de Pilar y de Daniel y buscaba también cierta complicidad y tensión entre esa madre española y el personaje de Daniel que interpreta a un cura. Fue algo que también surgió de forma espontánea y natural".

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El personaje de Daniel, ese "cura Erasmus" en palabras de Enrique, considera toda una "experiencia" el interpretar a un clérigo, para lo que se preparó con la ayuda de un jesuita: "Un hombre muy simpático que me ha enseñado todo lo que se tiene que saber siendo cura. Fui a comer con doce curas aquí en Madrid, y entrando un poco en ese mundo, porque es algo muy lejano". El actor alemán nos da, además, algunas claves sobre su personaje y la relación que mantiene con el de Pilar: "Es un chico joven que ha empezado a ser cura y hace su trabajo con toda la energía, entusiasmo y ganas de ayudar a la gente. También quiere ayudar a Luisa, Pilar López de Ayala, que tiene un problema con su hijo, que tiene esas pesadillas tan raras y no sabe qué hacer. Él no cree en lo que cree ella, al contrario, siendo religioso le dice que no crea en demonios y todo eso, sino que esto tiene una explicación normal, que debería ir a un psicólogo y ella no quiere". Continúa hablando, pero preferimos cortar aquí para no desvelar demasiado.

La parte más laboriosa del casting para Fresnadillo fue la de encontrar a los niños, sobre todo porque "era muy vital encontrar niños que de alguna forma interpretaran con solvencia y que fueran y que transmitieran una cierta empatía e inocencia", pero tuvieron "la gran suerte" de encontrar a Ella Purnell e Izán Corchero.


Lidiando con el idioma

Para Fresnadillo no es la primera vez que rueda en inglés, con su anterior trabajo hizo "un poco la mili con ese tema. En 28 semanas fue duro porque realmente era mi primera película y además era una película tan intensa y tan salvaje que se hizo extenuante por momentos. Pero me permitió superar una barrera idiomática que en ese sentido estoy muy agradecido".

Otro que ha tenido que trabajar en otro idioma distinto al suyo ha sido Daniel Brühl: "Me resulta más fácil hablar en alemán, pensar en alemán, contar chistes en alemán y soñar en alemán... Y después de un par de semanas empiezo a soñar también en castellano y cada vez me parece más fácil, pero trabajando siempre cuesta un poquito más". Sin embargo, a pesar de la dificultad evidente, "me encanta trabajar en otros idiomas porque cambia el estilo de actuar porque por ejemplo en castellano mueves mucho más las manos, hablas más rápido, incluso cambia la voz, puedes expresar ciertas cosas de otra manera". Aunque para idioma cinematográfico, el inglés: "Puedes decir cosas de manera tan simple que en otros idiomas es mucho más difícil".


Dando vida a los espacios

Para llevar a cabo una buena dirección artística y crear los espacios adecuados, Alain considera que lo primero es "entender exactamente en que universo se mueve el director, entender que es lo que reclama la historia y a partir de ahí plantear los espacios... crear el universo a nivel de volumen, a nivel espacial y a nivel, sobre todo, de concepto de lo que va a ser la armonía visual de la película". Con las ideas claras lo que sigue ya es "hacer que todo eso coja cuerpo, tanto a través de la búsqueda de localizaciones y buscar el hilo conductor, una partitura de música donde hay muchos escenarios, pero que al fin y al cabo todo tenga una armonía general".

Aunque el rodaje en Inglaterra fue "sólo exteriores y hemos reconstituido en plató todos los interiores, las casas de los protagonistas, la obra donde Clive Owen se cae... más o menos todos los decorados así complicados los hemos construido en plató".

"Pero es muy bonito lo que yo llamo el collage de buscar localizaciones más o menos como si diseñaras un decorado, eso de buscar un trozo de aquí y fundirlo con otro trozo de allí. Es crear tus propios diseños pero con trozos de diseños. También es muy bonito hacer como hemos hecho en este caso, por ejemplo encontrar una fachada que nos parecía perfecta a nivel de concepto visual para la casa de ellos y luego reinventarnos todo lo que está detrás de esa fachada, tanto para la casa de Clive Owen como la de Pilar. Es un proceso muy agradable, encontrar la verdad exterior y luego realmente rediseñar y reinventar lo de detrás".


Un cine muy visual

En el cine de género la factura visual es muy importante, y de eso sabe mucho el director, algo que le elogia Daniel: "En el cine de género no se trata solamente de trabajar bien con los actores y sacar lo máximo que hay de emoción y del acting, sino también de lo visual, de cómo se puede crear aún más suspense en cada secuencia, como se puede crear más misterio... Y eso lo hace muy bien". Tras visionar algunas imágenes con Clive Owen lo no le quedan dudas: "Tiene muy buena pinta, creo que de factura será genial".

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Las alabanzas siguen por parte de Alain: "Ha sido todo un placer rodar con Juan Carlos y ha sido una película complicada de encontrar el punto a nivel de arte, pero bueno, lo hemos conseguido. Creo que está visualmente muy conseguida".

Esta capacidad para lograr un resultado visual tan extraordinario (común a la generación que comentábamos al principio) tiene su explicación en el gran conocimiento del cine que tienen los realizadores. Enrique ve que "muchos de estos directores curiosamente beben más de fuentes de metacine, o sea, de fuentes cinematográficas que de fuentes reales. Conocen mucho más el cine, las imágenes y lo que quieren conseguir; porque la cultura que tienen es brutal, el acceso que tienen a imágenes es el mayor que ha habido nunca en la historia. La posibilidad de poder disponer de cualquier película, en cualquier momento, de cualquier director, de cualquier imagen... hace esto una cosa mucho más obsesiva todavía. Y son muy perfeccionistas".


La emoción prima sobre las imágenes

Según Enrique, esta generación "se sirven de las imágenes para narrar historias más personales, muchas veces más emocionales, más complejas. El común denominador de las tres películas que has mencionado (Verbo, Lo Imposible e Intruders, las tres producidas por Apaches Entertainment) es yo creo, o lo que buscamos, es la emoción. La emoción desde el género, la emoción desde una historia de aventuras, la emoción desde una fantasía como en el caso de Verbo, una fantasía basada en hechos dramáticos. Pero siempre la emoción".

La emoción juega un papel crucial "porque al final es lo que te vertebra el discurso de un guión o de unas imágenes. Si no consigues transmitir la emoción en 90 minutos la gente no llega al final de una historia. Y desde luego no lo recomiendo. Eso es la quimera, lo que se busca".