| La residencia |
| Escrito por Héctor Acebo |
| Martes, 13 de Noviembre de 2012 19:50 |
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La Residencia
Las niñas de la residencia son tan dulces, que se tiran de los pelos al inicio de la primavera. A veces, las más madrugadoras hacen competiciones de llantos; otras ni siquiera se inmutan: son sacos de huesos con planetas en los ojos. ¡Cuántas noches soñé con ser vuestro compañero de cuarto, niñas! ¡Cuántas noches os paseasteis en camisón por la terraza de mi mente! Venid, os mostraré algunas de las luciérnagas que patrullan Miranda. No tengáis prisa por volver a la residencia. No permitáis que el cambio climático afecte a la mitología: dejad que la Noche se lave en vuestros cuerpos, niñas.
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